NO FUIMOS MEJORES

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Con frecuencia los adultos hablan de todos los conflictos que padecen con sus hijes adolescentes: La comida, el desorden, la higiene personal, los estudios, la hora de regreso a casa, el móvil, la vestimenta, los modales, la pereza, el aislamiento, la falta de conciencia de sacrificio, el egoísmo, el desapego y la atracción fatal por lo “novedoso” (sobre todo si es esperpéntico).
Luego, una vez enumerados los despropósitos, se ponen como ejemplo de cómo fueron elles en su adolescencia: Continuar leyendo

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